A menudo nos damos cuenta de que las personas que nos rodean no siempre son lo que pensábamos que eran.

Ya sea porque ponemos demasiadas expectativas, o porque esperábamos que hicieran lo que estábamos dispuestos a hacer, etc.

En muchos casos, todo aquel amor que debería haber experimentado por ambas partes acaba cayendo en falsas promesas. Cuando, por otra parte, la persona no está dispuesta a entregarse a nosotros, como nosotros estaríamos dispuestos a dar a esta persona, sí: es hora de rendirse.

Aprendemos a principios de la vida que tenemos que dar lo que queremos recibir lo mejor no podemos dar sin sentir un regalo a cambio.

Con ello, lo que entendemos por nosotros es dar y recibir, porque esta es la única manera de que las cosas tienen sentido a nuestra vida. Para tomar un ejemplo cotidiano, es casi como ir a comprar un teléfono móvil nuevo a una tienda, pagar el mismo y el empleado no nos proporciona el equipo. No tiene sentido.

Se trata de dar para recibir! Además de sembrar para cosechar. Sembréis el bien, llevará el bueno.

Piense que, como en todo, en el futuro recibiremos lo que sembramos hoy. Si sembramos amor, tarde o temprano recibiremos amor.

No hay plazos! No podemos estar en un mundo donde creemos que el plazo es todo en la vida, esto es todo lo que deberíamos esperar, eso es todo lo que deberíamos guiarnos …

Hay tiempo para todo y al mismo tiempo para nada. El cronómetro existe en pruebas, el reloj existe en la vida cotidiana pero no puede definir vidas en el futuro.

Debemos vivir nuestras vidas por nosotros mismos, sin esperar que nos cuiden. Más bien, debemos tratarnos mejor de lo que nadie nos podría tratar.

Debemos tener cuidado de nosotros mismos como nos gustaría que nos trataran, porque si no nos gustan a nosotros mismos, ¿quién lo hará?

Todo lo que nos ha guiado en un momento determinado de nuestra vida que nos ha proporcionado placer y felicidad, se encuentra en el mismo camino de actitudes que debemos mantener.

Todo en la vida tiene su tiempo y cualquier persona que quiera darse prisa en las cosas debe tener en cuenta que, tarde o temprano, esta no es la idea central que deberíamos tener en nuestra vida.

Aprende a convivir con el tiempo, con estilo, con felicidad. Saber esperar lo que la vida le ha de dar, porque las mejores cosas están por encima de todas las cosas que acabamos «tropezando».

Y sí, saber cuándo renunciar es muy importante. Sólo así sabremos quien nos quiere realmente, nos gusta … ni excusas, ni miedos, ni tiempo …

Y sabéis cuando es hora de desistir? Cuando damos y no recibimos a cambio!

Hasta el próximo artículo, sed felices!